Todos hemos perdido

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Todos en la vida hemos perdido algo que queríamos mucho. Lo perdimos por tres cosas: por no cuidarlo, porque no nos cuidaron, o simplemente por eso que llamamos “destino”. Todos, absolutamente tenemos al menos un dolor, una pérdida y una derrota. Siempre hay alguien que se fue, que no está, y que quizá no vuelva.

Puede pasar el tiempo y no acordarnos; sin embargo una fecha, un lugar, o incluso un olor nos regresa el pasado. Entonces, todos los momentos que compartimos juntos nos vienen a la cabeza como si fueran una película. Cerramos los ojos y tratamos de dibujar su forma, su cara, cada detalle. Pero la mente es sabia, nos bloquea recuerdos que nos duelen. Hay muchas imágenes, muchas personas y muchas memorias que simplemente no podemos completar. Nos hacemos un rompe cabezas y justo cuando logramos armarlo casi completo, hay fichas que no encontramos y que nunca más vamos a encontrar.

Ahora cierra los ojos y en lo primero que pienses será lo que más extrañas. Para algunos es una casa, un auto, un momento; para otros un país y para la mayoría es una persona. Trata de dibujar completamente eso que extrañas, sin olvidar un detalle. Ahora dime si lo lograste. Por supuesto que no, te aseguro que a tu rompecabezas, le faltan piezas….

😉 Y si nos aceptamos así?

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Somos necios por naturaleza y queremos pensar que tenemos la capacidad de hacer cambiar a las personas. Para ser sinceros, podemos cambiar (en cierta medida) a las personas, pero no debemos. No es nuestro derecho convertir a alguien en lo que queremos que sea, porque sencillamente nadie tiene que moldear al otro para su conveniencia. A las personas se les deja ser como son y se le aceptan como tal. Si el peso de aceptarlos como son nos resta mas felicidad que la que nos brinda, pues debemos irnos pero nunca asumir que es responsabilidad de otros ser como nosotros queremos.

Cada ser humano es auténtico en todo su esplendor, con sus defectos y con todas las cosas que nos irrita de ellos. Son únicos y no hay otra persona exactamente igual. Esto no quiere decir que como parejas no se debe intentar modificar aquellas cosas que le hacen daño a la relación. Sin embargo, no podemos pretender que el pasivo sea mas ágil, que el bailador pare de bailar, que la soñadora ponga los pies en las tierra, que el pintor encuentre otro trabajo, que la loca deje de correr por la vida, que el frágil deje de llorar o que el pragmático sea mas romántico. No podemos andar por ahi cortándole las alas a la gente. No podemos decirle que están mal, porque…. quién es uno para decirle al otro que esta mal? Nadie esta mal, simplemente no son lo que buscamos, no son lo que necesitamos.

Nadie tiene que ser como queremos, nadie tiene que acomodarse a nuestras necesidades. Cuando llegamos a la vida de otros ya ellos tienen costumbres, planes y sueños y no es nuestro derecho cambiar eso. Si entramos en su mundo, debemos respetarles lo que han construido hasta ahora. Debemos entenderlos, aceptarlos y reconocerlos como son. El objetivo es unir dos mundos y ayudarse mutuamente a cumplir diferentes sueños en la misma medida. Se trata de construir una vida en la que dos personas tengan el mismo nivel de protagonismo, satisfacción personal y apoyo.

Problemas para dormir.

Las personas que tienen problemas para dormir, en realidad tienen problemas relacionados con su paz mental.

Dormir es una de las pocas actividades que requiere dejar en blanco la mente. Es por ello que las personas que no encuentran paz en sus pensamientos, o que tienen varios eventos ocupándoles no pueden concebir el sueño. Estas personas también tienen problemas con la concentración.

Las personas no están enojadas, las personas están heridas.

Tendemos a juzgar a los enojones que nos encontramos en el camino. Decimos que son pesimistas, amargados, pesados, poco sociables y una serie de adjetivos más. Sin embargo, que dice la Psicología sobre estas personas. 

Si las personas se presentan irritables significa que extrañan a alguien. 

Cuando en una relación una de las partes se pone bravo(a) por el mas mínimo motivo, significa que el motivo real del enojo es tan grande, complicado o difícil de tratar que el subconsciente lo oculta para no enfrentarlo. 

Cuando alguien es demasiado serio, amargado y “pesado” significa que esa persona ha sufrido mucho. Las personas no tienen “genio”, las personas tienen dolor no canalizado.

Te ví y se me olvido a donde iba

Te ví y se me olvido a donde
iba…. Después me acordé, pero ya no me importaba.

Este tipo de frases la vemos en
posts todos los días -sin embargo- ¿tendrán algo de realidad? ¿Es posible que
olvidemos nuestro rumbo y nuestras prioridades por alguien? ¿Se puede estar
realmente perdido en los huesos de alguien como para no ver el cadáver de tu
propio cuerpo?

Si puede pasar, es totalmente
normal y suele llamarse en términos populares “amor ciego”. Cuando tenemos
sentimientos reales por alguien, nos creamos una ilusión de quien es y solo
somos capaces de ver cosas positivas. No se trata de ser tontos, se trata de
una respuesta de nuestro cerebro a esas emociones. Idealizamos la persona que
tenemos de frente e incluso sobrestimamos su personalidad, ya sea de manera
consciente o inconsciente. Una vez que la idealizamos y creemos que es única
tendemos a depender de ella.
Entonces olvidamos nuestros amigos,
nuestras preferencias y nuestros planes.
Nos sentimos llenos solo con el
pensamiento de que esa otra persona nos complementa.

Hasta aquí todo bien, el problema
llega cuando entregamos todo porque creemos que esa otra persona es perfecta. Sentimos
que por ningún motivo podemos perderla y nos quedamos desprotegidos, desvalorizándonos
a nosotros mismos. Entonces cuando nos hacen daño tendemos a decir la famosa
frase de “Me engañaste, no eras lo que esperaba”. La cuestión es que
nadie engañó a nadie, nos engañamos nosotros mismos creyendo que alguien puede
ser perfecto. Por tanto, la próxima vez que te quiten la venda de los ojos
recuerda…. no fue tu pareja la que te engañó —–>  Fue tu mente!

Cómo saber si te miente 🤥

Cuando contamos mentiras podemos controlar nuestras palabras. Sin embargo, no podemos controlar nuestros reflejos y expresiones. Chicas, por más experto que ellos sean…🧐 cómo ser humanos no tenemos esa habilidad.

Si quires saber lo que realmente piensa sobre algo 👀 observa su primera expresión. Cuando recibimos información nueva no podemos controlar nuestra expresión facial de manera inmediata. Después de unos segundos nos ajustamos y cambiamos nuestra cara para demostrar lo que queremos transmitir, en lugar de lo que realmente sentimos. Por eso, lo que realmente piensa esta en la primera mirada (question de segundos) cuando le diste la información. El resto es parte de su ensayo…


Otra manera es poniendo atención a las palabras. Cuando realmente estamos inmersos en una relación y tenemos planes para el futuro, usamos pronombres como “Nosotros” cuando hablamos de la relación. Por ejemplo: nosotros fuimos a la playa, queremos viajar, estamos enamorados, ayer nos reímos. Son frases que incluyen a los dos y se usan cuando hay una relación verdadera y una cercanía entre las dos personas. Cuando usamos pronombres como “Yo, Él, Ella” definitivamente no tenemos una cercanía emocional con la otra persona. “Él me llevo a su casa”, “yo lo invité a comer” no son más que frases que se usan cuando queremos marcar un espacio emocional entre ambas partes. Si tu amiga te cuenta algo y empieza diciendo: Nosotros fuimos al cine, comimos, luego el me llevó a bailar. Puedes asumir por seguro que ella no quería ir a bailar u ocurrió una disputa entre comer e ir a bailar.

Hay muchas técnicas para aprender cuando una persona miente. Pero recuerda… todos somos diferentes 🙃🙃🙃 pero parecidos 😉.

Que nos digan locas

Que nos digan locas, déjalos que nos digan locas.

Locas porque amamos, trabajamos, estudiamos, somos madres, hijas y hermanas. Si es por eso… que nos llamen locas.

Que nos digan locas porque somos fuertes, independientes, inteligentes, raras, grandes, únicas. Que nos llamen locas.

Las locas que pasamos página, que no soportamos maltrato, que no permitimos que nos humillen. Locas que no somos de nadie, que no debemos nada…. sí! Estamos locas.

Somos las mujeres nuevas, las feministas, las ingenieras, las doctoras, las mecánicas, las bailarinas, las maestras, las psicólogas, las locas.

Que digan que somos locas porque no permitimos que nos pongan etiquetas, que nos dividan entre gordas o flacas, lindas o feas, grandes o chiquitas. Nosotros somos mujeres. Sin etiqueta, sin precio, sin costo, sin mercado….

Somos las locas del hoy, que nunca antes han estado mas cuerdas.

Sinceridad o maltrato?

Ser sincero puede traer muchos beneficios cuando se practica con las personas correctas. Existen dos tipos de sinceridad: la positiva y la sádica. Cuando somos sinceros de manera positiva, construimos relaciones hermosas con otras personas. Sinceridad positiva incluye decirle a otros lo que pensamos con respeto y compasión. Por ejemplo decirle a un amigo que no te gustó en la manera que te habló y que no lo vuelva a hacer, decirle a tu pareja lo que te molesta, o hablar con tu jefe sobre tu inconformidad con tu salario. Todos estos ejemplos pueden producir efectos positivos, siempre y cuando el receptor está apto para aceptar críticas constructivas. Sinceridad sádica es cuando decimos cosas que son verdad pero que no nos corresponde decir. Decirle a una persona que está gorda no produce ningún tipo de evento positivo. Ya esa persona lo sabe y además no es de nuestra incumbencia. Decirle al ciego que es ciego significa recordarle lo que tanto le duele, decirle al loco que es loco incrementa su locura y hablarle al débil sobre su falta de carácter solo debilita la poca fuerza que le quedaba. Por eso cuando vamos a decir algo debemos preguntarnos primero si estamos produciendo algo positivo. Si la respuesta es no, pues guardémonos los elementos, porque lo que para unos es sincero, para otros es maltrato.