Sinceridad o maltrato?

Ser sincero puede traer muchos beneficios cuando se practica con las personas correctas. Existen dos tipos de sinceridad: la positiva y la sádica. Cuando somos sinceros de manera positiva, construimos relaciones hermosas con otras personas. Sinceridad positiva incluye decirle a otros lo que pensamos con respeto y compasión. Por ejemplo decirle a un amigo que no te gustó en la manera que te habló y que no lo vuelva a hacer, decirle a tu pareja lo que te molesta, o hablar con tu jefe sobre tu inconformidad con tu salario. Todos estos ejemplos pueden producir efectos positivos, siempre y cuando el receptor está apto para aceptar críticas constructivas. Sinceridad sádica es cuando decimos cosas que son verdad pero que no nos corresponde decir. Decirle a una persona que está gorda no produce ningún tipo de evento positivo. Ya esa persona lo sabe y además no es de nuestra incumbencia. Decirle al ciego que es ciego significa recordarle lo que tanto le duele, decirle al loco que es loco incrementa su locura y hablarle al débil sobre su falta de carácter solo debilita la poca fuerza que le quedaba. Por eso cuando vamos a decir algo debemos preguntarnos primero si estamos produciendo algo positivo. Si la respuesta es no, pues guardémonos los elementos, porque lo que para unos es sincero, para otros es maltrato.

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